ROM, vos me entendés, ROM. Y ya no hay vuelta atrás. Yo me hurlingueo contra vos y vos te evadís, te escapas, querés pensar en la rubia que huyó hace segundos de tu departamento. Y, sin embargo, te hurlingueas.
Ya no hay salida en Caballito. La noche se cierne sobre nosotras como un manto de maldad. Te encerrás en el baño, te exfoliás, querés huir de mi presencia. No, no te querés escapar. Buscás ese poquito más que mañana te va a dejar con la resaca del: "¿por qué?". Pero así y todo me buscás. Te hurlingueas con fuerza contra mi, ronroneas unas palabras muy gastadas y ya no hay vuelta atrás. Vos y yo somos esa amistad indisoluble que aunque el tiempo pase, las obligaciones nos carcoman, siempre vamos a encontrarnos ... . Caballito y Palermo ... ya no hay distancia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario